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miércoles, 23 de mayo de 2012

Los otros atentados a la sevillanía.

   


La Torre Sin Remedio  (enlace hemeroteca ABC)



    La Torre Pelli no ha sido el único enemigo contra el que ha tenido que luchar encarnizadamente la sevillanía militante, en defensa del llamado carácter de la ciudad.

    Al contrario, en los años '20 del pasado siglo fueron la torres de la ahora tan celebrada Plaza de Epaña de Aníbal González (que aspira a ser reconocida como monumento Patrimonio de la Humanidad), las que fueron objeto de los ataques de los académicos de la época, quienes esgrimieron contra ellas el mismo argumento imperdonable de asemejarse en altura a la Giralda, ataques que fueron de tal intesidad (y eso que entonces no existía aún el ICOMOS), que motivaron que en 1.926 su hoy reconocido autor, dimitiera como Director de la Exposición Iberoamericana a celebrar en 1.929.

     Superado el parón económico de la Guerra y la Posguerra Civiles, los promotores de otro edificio en altura iban a conocer de primera mano las consecuencias de enfrentarse a los defensores de nuestro maravilloso alminar ideado por Ben Baso en el Siglo XII.

     La llamada Torre de los Remedios, ya mencionada en otro capítulo, inició su construcción en 1.954, para ser paralizadas las obras administrativamente en 1.956, por un período que se prolongó por 20 años, y que supera todo lo razonable. Reiniciadas las obras en 1.976 tras un interminable procedimiento judicial, el edificio de 19 plantas y 62 m de altura fue finalmente inaugurado en 1.980.

     En la actual batalla entre conservadurismo y progreso, la cual reproduce casi idénticamente los planteamientos y argumentos de las anteriores, la Torre de César Pelli continúa imponiéndose sobre el perfil de Sevilla y de su río, y ya forma parte de las alocuciones de las embarcaciones turísticas que surcan las aguas del Guadalquivir.