
A pesar del extraño curso del año 2.020 motivado por la pandemia mundial relativa al denominado COVID19, o quizá precisamente por eso mismo, acabo de caer en la cuenta de que las publicaciones de este blog, no disponían de un comentario de cierre.
Por lo menos en relación con nuestro tema, se puede decir que el bien ha triunfado sobre el mal, el sentido común se ha impuesto a la estupidez, y la voluntad de la mayoría ha vencido a los intereses personales y egoístas de algunos pocos.
La Torre Pelli, ahora denominada oficialmente con el ramplón nombre de Torre Sevilla, fue inaugurada en 2.015 contando con 40 plantas sobre rasante, 3 bajo rasante y 180.5m de altura, lo que la sitúa como el edificio más alto de Andalucía y el 7º de España. El edificio alberga las oficinas de la entidad propietaria en sus plantas inferiores y un hotel de 5 estrellas en las 12 superiores.

Por otra parte, el complejo formado por los denominados "edificios podio", cuenta además con un centro comercial al aire libre, un espacio museístico gestionado por Caixaforum, y ha motivado la reordenación urbana del área adyacente, generándose una zona verde en la ribera del río denominada Parque Magallanes.

No se tiene noticia de que se haya producido desde entonces, ningún atasco apocalíptico en sus inmediaciones, y los aviones siguen llegando al Aeropuerto de San Pablo sin estrellarse contra la torre, contradiciendo las profecías palmariamente infundadas, cacareadas por los integrantes de la plataforma ciudadana, que se propuso acabar con su construcción, interponiendo todo tipo de obstáculos al proyecto.
Hoy día, pese al poco tiempo transcurrido desde su finalización, la Torre Pelli o Torre Sevilla, ha encontrado un sitio propio en algunas de las siluetas más características de Sevilla, lanzándolas hacia el Siglo XXI, y todo ello con un respeto absoluto a la torre icono de la ciudad, la Giralda, que sigue desafiando a los elementos desde el Siglo XII, cuando fue edificada como la torre más alta del mundo conocido-


Ahora, sólo nos queda esperar que el fin de la pandemia nos traiga el ánimo inversor necesario para acometer las obras públicas más imperiosas en Sevilla, tales como la ampliación de la red de Metro, la conexión ferroviaria con el Aeropuerto de San Pablo, y la finalización del 2º anillo de circunvalación SE-40.
Pero eso serán otras historias...









