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martes, 20 de marzo de 2012

Rompiendo esquemas





    Una vez publicado el inicio de los trabajos de revestimiento de la estructura de la Torre Pelli de Sevilla, que al parecer en adelante será conocida como Torre CBC, la prensa (especialmente aquélla abiertamente consevadora), continúa denunciando la agresión que supone para la ciudad, que la citada construcción esté a punto de superar la altura del emblemático minarete de La Giralda, que durante 800 años ha dominado el perfil de Sevilla.
    Aparte de felicitar al fotógrafo autor de la foto inferior, que en su afán de alterar la realidad ha seleccionado un objetivo apropiado para la investigación espacial, que produce el efecto forzado de que La Giralda estuviera en mitad del campo, y la Torre Pelli se construyera en los aledaños, nos planteamos qué agresión es mayor, si la de la Torre Pelli con sus 43 pisos al otro lado del río Guadalquivir y a 1.600 m de la Catedral, o la que supuso construir la Torre del edificio de Seguros La Aurora en los años '30, con sus 8 plantas y mirador, a escasos 50m de tan ilustre edificio.
La respuesta es clara, como también lo es que la costumbre atempera la reacción que produce todo lo nuevo. 
Entonces, sólo es cuestión de tiempo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Paradojas



Paso a paso (enlace)




    Cuando ya nos hallamos resignados a la  Era de los Recortes en todo tipo de gasto público, y cuando ya pensábamos que el tramo de la SE-40 inaugurado en la pasada campaña de las Elecciones Generales, no iba a tener continuidad, una noticia inesperada, y también esta vez en campaña electoral, nos ha sorprendido con el desembarco en el Puerto de Sevilla de las tuneladoras encargadas de ejecutar los 4 túneles bajo el Río Guadalquivir de la 2ª autopista de circunvalación de la ciudad.
   El bien común está lamentablemente unido a los réditos electorales, de manera que algo tan costoso y complejo como una obra pública de grandes dimensiones como la comentada, puede superar cualquier crisis financiera global, si sirve para obtener buenos resultados electorales. En cualquier caso, ¡adelante!


sábado, 3 de marzo de 2012


     Que en la vida  "todo es verdad y todo es mentira", ya lo dijo Calderón de la Barca en su obra La Vida es Sueño, y que todo depende del color del cristal que coloquemos ante nuestros ojos, ya lo anticipó un autor tan célebre como William Shakespeare, esbozando una idea con la que podríamos remontarnos al propio Platón y su caverna poblada de sombras.

      En el caso de Sevilla y su Torre Pelli, la cuestión resulta pintoresca y contrasta con la ilusión que en otras ciudades ha supuesto para sus habitantes la construcción de un gran edificio de Arquitectura contemporánea.

    En la noticia de prensa adjunta, el autor habla del nuevo símbolo de su ciudad (Bilbao), de que colectivamente sus habitantes harán suya la nueva torre y además, considera que para ellos, será "la más bella" de las posibles. En contraste, en Sevilla ni un sólo medio de comunicación se atreve a discrepar de la supuesta "malignidad" de la Torre Pelli, en construcción en un extremo de la Isla de La Cartuja, o siquiera a cuestionar los argumentos de quienes defienden su paralización (cuando no su completa demolición) a cualquier precio, limitándose a publicar noticias con marcada tendencia y sin ningún contraste técnico independiente. Así, nadie se ha planteado cuestionar la intervención del llamado Icomos, ni a explicar a los ciudadanos qué es exactamente y quiénes lo integran, qué facultades ostenta la Unesco sobre las normas de planeamiento urbanístico de los Estados miembros, o incluso si la sanción económica recientemente impuesta por el Ministerio de Fomento (por afectar a la vía de aproximación del Aeropuerto de San Pablo),  resulta proporcionada con otros supuestos similares.


    Afortunadamente, la Historia nos enseña que las sociedades avanzan, a pesar de los obstáculos, y en nuestra gran ciudad tenemos un ejemplo reciente de asunción por la ciudadanía de un espacio arquitectónico inhabitual y hasta extravagante, emplazado en el corazón del Casco Antiguo: La Plaza de La Encarnación y su Metropol-Parasol de Jürgen Mayer, bautizado popularmente como "Las Setas", ha conseguido en un tiempo récord ser asumido por (casi) todos, como un gran foro ciudadano que destaca contra la fealdad de las construcciones adyacentes de los años '60 y '70, edificadas sin protesta alguna en el período del llamado "Desarrollismo".