Mientras el Alcalde de Sevilla intenta lograr una solución consensuada que le permita sosegar sus temores a ser abandonado por la Unesco (lo que le haría impopular), y evitar a la vez una multimillonaria indemnización a los promotores de la Torre Pelli (que podría hacerlo aún más impopular), la ciudad de Sevilla guarda oculto a sus ciudadanos y visitantes, un tesoro arquitectónico de primer nivel, relativo a una institución responsable de su poder económico durante cerca de 250 años: La Casa de Contratación y Audiencia de Indias.
Parapetados detrás de una fachada historicista de 1.982, y sometidos al uso administrativo del recinto, se encuentran un jardín Abbadí del Siglo XI, al que se superpone otro Almohade del Siglo XII, inicialmente integrados en el recinto del alcázar de Al Mubarak, perfectamente restaurados con ocasión de las Expo'92. La calidad de la decoración y la belleza de un espacio tan singular, no puede permanecer sustraida al conocimiento público y deben adoptarse medidas que permitan compatiblizar el uso administrativo del espacio y su disfrute ciudadano.







