A dos meses de la culminación en altura de la Torre Pelli y con los edificios "podio" prácticamente finalizados, llega el momento de intentar sustraernos a la canícula sevillana con los medios al alcance de cada cual. Días calurosos que ralentizan la vida ciudadana y obligan a asumir con calma los recientes anuncios del Presidente del Gobierno confirmando el desmantelamiento del Estado Social, descrito en el art. 1 de la Constitución Española.
Estos días nos hemos sorprendido con las opiniones contrarias a la Torre Pelli vertidas por prestigiosos arquitectos como Rafael Moneo, para el que la Torre no podrá competir con la Giralda, manifestándose partidario de que hubiera debido ser evitada o agrupada con otras 4 ó 5 torres en otro lugar.
Con el respeto que me merece el citado técnico, la opinión por el contrario me resulta carente de lógica. ¿Quién piensa en una competencia entre la Torre Pelli y la Giralda? ¿Un grupo de 4 ó 5 torres en otro lugar resulta mejor que 1 en un lugar estratégico, cuando se opina que la construcción en altura es perjudicial para la imagen (tradicional) de Sevilla?
El debate carece actualmente de sentido. Disfrutemos del verano y del último gran proyecto en marcha en nuestra ciudad, en espera de que la cordura y la responsabilidad social vuelvan a los mercados financieros y a nuestros representantes políticos.


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