
Contrariamente al argumento tan repetido por los opositores a la construcción de la Torre Pelli en Sevilla, relativo a que los "rascacielos" han dejado de ser signo de modernidad, y poco menos que son un resto indeseado de una concepción urbana y arquitectónica superada, la realidad demuestra que nunca antes ese tipo de construcción había generado tanto interés y demanda tanto en el llamado "Mundo Emergente", como en Occidente.
Las torres han desempeñado siempre a lo largo de la historia y además de su función práctica defensiva, de vigilancia o simplemete religiosa, el papel de símbolo identificativo de una ciudad, una autoridad o incluso una cultura, elementos que perduran hasta nuestros días.
La Giralda de Ben Baso ha producido admiración durante 800 años, en los que ha sido la construcción identificativa de Sevilla para sus habitantes. El edificio Chrysler de Nueva York, quizá el más bello de la ciudad, sólo pudo mantener durante un año el título de edificio más alto de Manhattan y no por ello ha dejado de ser una de las imágenes más conocidas de dicha ciudad, que ha ido añadiendo otros símbolos a su iconografía.
¿Sevilla debe quedar prisionera de su pasado condenada a repetir los tópicos, propios e impuestos, en un bucle sin final?

Para que veas ya tienes otro seguidor.Maria Luisa
ResponderEliminarPoco a poco vamos a generar estado de opinión...
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