Un triunfo para la mediocridad (enlace)
Las recientes noticias sobre el contenido del informe de la asociación Icomos en relación a la Torre Pelli, han llenado de temor a los responsables municpales de Sevilla, que se apresuran a reclamar la paralización del proyecto sin entrar a realizar consideración alguna, como el niño pillado en una travesura.
¿Qué miedo debe tener la ciudad a defender la viabilidad de un proyecto conforme a la legislación vigente, y qué legitimidad tiene la Unesco para exigir que se modifique esa legislación, cuando los monumentos sevillanos incluidos en la lista del Patrimonio Mundial reciben una conservación ejemplar?
Si no entramos en otras cuestiones, la polémica suscitada por los promotores de la demolición de la Torre Pelli, parece basarse en una cuestión de gusto. La Torre Pelli no cuadra con su vista ideal de la ciudad. Pero...
¿La Giralda cuadraba con la Catedral cuando ésta se levantó sobre la antigua Mezquita Mayor? ¿La Catedral cuadraba con el Alcázar, o ésta con el Archivo de Indias?. ¿Adónde nos llevaría ese razonamiento?
En una ciudad donde existen habitantes que no usan el Metro "porque lo hicieron los socialistas", no es de extrañar que haya quien no quiera la Torre Pelli porque no piensan subir a su mirador, o porque su promotora les cae mal.
Aunque sabemos que al final, la acción siempre vence a la reacción, esperemos que el caso de Sevilla y su Torre Pelli, no sea una de las excepciones a dicho axioma.



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