La Torre Pelli va ganando cada día su espacio en la fisonomía de Sevilla. Ya resulta visible desde La Campana (imagen superior), centro sentimental y Kilómetro cero de la ciudad, y es de suponer que cuando complete su altura, de la que casi alcanza los 2/3, afirmará su rotundidad desde muchos otros puntos de la ciudad, modificando la escala y completando el carácter con los que percibimos algunos de los rincones más familiares.
En el ámbito del curso histórico del Río Guadalquivir su protagonismo resulta innegable, añadiendo vitalidad a la curva de Chapina, y en otros espacios urbanos como la Plaza de Armas (foto inferior), configura un verdadero activo estético que se complementa tanto con la antigua estación de ferrocarril, transformada hoy en un curioso Centro Comercial, como con las líneas más actuales de la nueva Estación de Autobuses del mismo nombre.
Solo cabe esperar que impere la cordura entre los responsables de Urbanismo, tanto de la ciudad como de la Unesco, y se permita la culminación de una obra arquitectónica contemporánea que enriquece nuestro amplio patrimonio histórico, integrándolo en el presente global.

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